martes, 14 de febrero de 2012

Piedra con sueños de mujer

Revienta la pesadilla que aguardaba entre tus minerales. Eres tú la que yace frente al espejo y sin embargo te desconoces. Entonces, giras y te revuelcas para sentirte ligera. Crees elevarte hasta el más inalcanzable cielo, pero el peso de tu alma te condena... ¿Quién podrá detenerte? "Ahora el tiempo apremia" -dices. Los minutos, las horas, los días te queman; y golpeas al paisaje deseosa de ver manar agua de tus entrañas... No hay suerte. La confusión te invade: ¿Cómo distinguir entre el sueño y la realidad? ¿Cómo? La respuesta se hace esperar. La respuesta no importa. Nada, absolutamente nada será igual.

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